Desconocidos

Desde aquel parque se podía llegar a cualquier sitio. La condición para el viaje era sabe nadar en el océano de una pupila verde. Sin carta de navegación, la única ruta posible era una caricia. Un gesto antiguo, tan antiguo como la huerta que sostenía la tarde. A la deriva, un deseo adolescente, sin historia, trepaba la copa de los pinos. Dos desconocidos parecían mirarse en mitad de la vida.

Comienzo

Y aquí estamos de nuevo, mi cuerpo y yo
Valorando si el tronco que ha arrojado el mar es, contra todo pronóstico, un navío para escalar el firmamento.
Si allá arriba están temblando las estrellas, de miedo o de emoción
Si hay un lugar aún en la luna para acogernos
¿Son de ida y vuelta los billetes que guardo en el bolsillo?
¿A qué hora sale el último tren?
Disculpe señorita: no hay última estación en el trayecto
Y en el andén, un hombre serio, de ojos verdes, la está mirando.


Edad

Es una sensación extraña, observar la vida
reconocer la propia sombra
siempre en tránsito
siempre de mudanza
Y admitir, contra todo pronóstico,
que es real la nostalgia
pero no existe la muerte en vida,
sólo la muerte

Mujer pájaro

El precio de aprender a volar es perder el pie

El primer viaje es un abismo,
pero tiene fin, sales planeando,
chopada en el sudor de tus lágrimas
con la angustia pegada a los talones
con el rumbo desesperado escrito en la mirada
agotada, minúscula,
inmensamente triste

Ya nunca serás la misma
has aprendido a volar

Funanbulistas

Nuestro punto de encuentro es tan delgado como una cuerda floja. Y sobre ella caminamos muy lentamente. Con la tranquilidad de quien sabe que caerá de nuevo al cómodo vacío de uno mismo, al menor traspiés. Con la atención que exige el equilibrio. 

Cuenta atrás

Estamos esperando que descargue la tormenta, pero no quiere deshacerse el cielo…Sólo cuatro gotas sin desgarro engañan a la noche. También la lluvia tiene la mirada fija del verano. La cuenta atrás ha empezado…y ya casi puedo escuchar el mar